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La Coctelera

Avances tecnologicos

LA IMPRENTA

INTRODUCCIÓN

La invención de la imprenta y su rápida expansión por todo el Occidente europeo es un fenómeno de trascendental importancia en el desarrollo cultural de Europa. La imprenta ofrece tal facilidad para transmitir textos y conocimientos, de un modo rápido, fiable y económico, que, evidentemente, abre unos horizontes imposibles de imaginar para los habitantes de comienzos del siglo XV. La misma capacidad de difusión del pensamiento fue la característica que se volvió contra la libre expansión de la imprenta, y desencadenó los procesos de control de lo que se imprimía por parte de las autoridades.
Esta situación fue también la que se vivió en la España de finales del siglo XV y durante toda la Edad Moderna. No obstante las reticencias estatales y eclesiásticas respecto de la imprenta, ésta siguió un proceso de desarrollo que la llevó a formar parte de la vida de muchos españoles que en algún momento compraron y leyeron libros impresos.
La expansión de la imprenta en la corona hispana durante los siglos XVI y XVII resultó de especial importancia para la difusión de los obras de los grandes escritores de nuestro Siglo de Oro. Los autores de mayor éxito vieron sus obras reeditadas sucesivamente, y sus numerosos ejemplares llegaron, en un tiempo relativamente corto, a todos los rincones de España.

IMPRESIÓN EN OCCIDENTE

La primera fundición de tipos móviles de metal se realizó en Europa hacia mediados del siglo XV; se imprimía sobre papel con una prensa. El invento no parece guardar relación alguna con otros anteriores del Extremo Oriente: ambas técnicas se diferencian mucho en cuanto a los detalles. Mientras que los impresores orientales utilizaban tintas solubles en agua, los occidentales emplearon desde un principio tintas diluidas en aceites. En Oriente, las impresiones se conseguían sencillamente oprimiendo el papel con un trozo de madera contra el bloque entintado. Los primeros impresores occidentales en el valle del Rin utilizaban prensas mecánicas de madera cuyo diseño recordaba el de las prensas de vino. Los impresores orientales que utilizaron tipos móviles los mantenían unidos con barro o con varillas a través de los tipos.
Los impresores occidentales desarrollaron una técnica de fundición de tipos de tal precisión que se mantenían unidos por simple presión aplicada a los extremos del soporte de la página. Con este sistema, cualquier letra que sobresaliera una fracción de milímetro sobre las demás, podía hacer que las letras de su alrededor quedaran sin imprimir. El desarrollo de un método que permitiera fundir letras con dimensiones precisas constituye la contribución principal del invento occidental.
Los fundamentos de la imprenta ya habían sido utilizados por los artesanos textiles europeos para estampar los tejidos, al menos un siglo antes de que se inventase la impresión sobre papel. El arte de la fabricación de papel, que llegó a Occidente durante el siglo XII, se extendió por toda Europa durante los siglos XIII y XIV. Hacia mediados del siglo XV, ya existía papel en grandes cantidades. Durante el renacimiento, el auge de una clase media próspera e ilustrada aumentó la demanda de materiales escritos. La figura de Martín Lutero y de la Reforma, así como las subsiguientes guerras religiosas, dependían en gran medida de la prensa y del flujo continuo de impresos.
Johann Gutenberg, natural de Maguncia (Alemania), está considerado tradicionalmente como el inventor de la imprenta en Occidente. La fecha de dicho invento es el año 1450. Ciertos historiadores holandeses y franceses han atribuido este invento a paisanos suyos, aduciendo abundantes pruebas. Sin embargo, los libros del primer impresor de Maguncia, y en concreto el ejemplar conocido como la Biblia de Gutenberg, sobrepasa con mucho en belleza y maestría a todos los libros que supuestamente le precedieron. El gran logro de Gutenberg contribuyó sin duda de forma decisiva a la aceptación inmediata del libro impreso como sustituto del libro manuscrito. Johann Fust, un socio de Gutenberg, y su yerno, Peter Schöffer, editaron en 1457 el Libro de Salmos, el primer libro impreso en el que quedó constancia del lugar y fecha de impresión, así como del nombre del impresor. Los libros impresos antes de 1501 se dice que pertenecen a la era de los incunables.
En el periodo comprendido entre 1450 y 1500 se imprimieron más de 6.000 obras diferentes. El número de imprentas aumentó rápidamente durante esos años. En Italia, por ejemplo, la primera imprenta se fundó en Venecia en 1469, y hacia 1500 la ciudad contaba ya con 417 imprentas. En 1476 se imprimió una gramática griega con tipografía totalmente griega en Milán y en Soncino se imprimió una biblia hebrea en 1488. En 1476 William Caxton llevó la imprenta a Inglaterra.

En España, Arnaldo de Brocar compuso, por iniciativa del cardenal Cisneros, la Biblia Políglota Complutense en seis tomos entre 1514 y 1517, que constituye la primera reproducción de la Biblia en Europa y es la obra de imprenta más importante del renacimiento español. Anteriormente, en la ciudad de Segovia, Juan Parix de Heidelberg creó la primera imprenta española, de la que queda el recuerdo de la impresión de las actas del Sínodo de Aguilafuente, celebrado en dicha población en 1472. Esta imprenta desapareció sin que surgieran allí iniciativas similares, pero se cree que en torno a 1473 existían ya imprentas en la ciudad de Valencia, donde al parecer se imprimió el primer libro con fecha contrastada, el Comprehensorium (1475). En esas mismas fechas había también imprentas en Barcelona, y existen noticias de impresión en Zaragoza por el libro Manípulus curatorum (1475). Se sabe de la existencia de una imprenta en Sevilla en 1473, y siete años más tarde en Salamanca. Hacia 1484 ya se conocían en Burgos las impresiones realizadas por Fadrique de Basilea; fue en esta ciudad donde se imprimió, en 1499, la copia más antigua que se conserva de La Celestina. Un año después se realizaron las segundas ediciones en Toledo y Salamanca, de las que sólo se conserva una de Toledo, que el editor titula Comedia de Calisto y Melibea. La primera imprenta que se creó en Madrid data de 1566 y fue obra de Alonso Gómez. En esta ciudad vio la luz la primera edición de la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha en 1605 (la segunda parte apareció en 1615); en aquel año se hicieron cinco reimpresiones de la obra. Desde los comienzos de la imprenta en España hasta el siglo XVIII, en que se produce una profunda renovación de la misma, se suceden importantes nombres de editores, entre ellos, Sancho de Nebrija, en Granada, o Juan de Ayala, en Toledo. A partir del siglo XVIII cabe destacar a Antonio Espinosa de los Monteros, Benito de Monfort, Pedro Ifern, Joaquín Ibarra o Francisco Manuel de Mena, que llevaron a la imprenta española a la altura de las grandes de Europa.
En 1539 Juan Pablos fundó una imprenta en la Ciudad de México, introduciendo esta técnica en el Nuevo Mundo. Stephen Day, un cerrajero de profesión, llegó a la bahía de Massachusetts en Nueva Inglaterra en 1628 y colaboró en la fundación de Cambridge Press.
Los impresores del norte de Europa fabricaban sobre todo libros religiosos, como biblias, salterios y misales. Los impresores italianos, en cambio, componían sobre todo libros profanos, por ejemplo, los autores clásicos griegos y romanos redescubiertos recientemente, las historias de los escritores laicos italianos y las obras científicas de los eruditos renacentistas. Una de las primeras aplicaciones importantes de la imprenta fue la publicación de panfletos: en las luchas religiosas y políticas de los siglos XVI y XVII, los panfletos circularon de manera profusa. La producción de estos materiales ocupaba en gran medida a los impresores de la época. Los panfletos tuvieron también una gran difusión en las colonias españolas de América en la segunda mitad del siglo XVIII.

JOHANN GUTENBERG

Johann Gutenberg (c.1400-1468), impresor alemán y pionero en el uso de los tipos móviles.
Poco se sabe de su vida y producción; ninguna de las obras que se le atribuyen está firmada. Nació hacia 1400 en Maguncia, y su primera formación fue la de orfebre. Más tarde, su familia se estableció en Estrasburgo. En 1438 Gutenberg se asoció con Andreas Dritzehn para llevar a cabo experimentos de imprenta. Hacia 1450 regresó a Maguncia donde se asoció con el comerciante y prestamista alemán Johann Fust, creando una imprenta donde probablemente comenzó a imprimir la gran Biblia sacra latina, así como libros más pequeños. La Biblia de Gutenberg, o Biblia de las 42 líneas, quedó terminada antes de finales de 1456, y se supone que colaboró en su realización Peter Schöffer, yerno de Fust y aprendiz de Gutenberg.
En 1455 Fust entabló un pleito contra Gutenberg, reclamando el dinero que había invertido en la empresa, por lo que el impresor se vio obligado a ceder su participación en la misma. Después de su ruptura con Fust, Gutenberg siguió imprimiendo, tanto en Maguncia como en la cercana ciudad de Eltvile. En 1465 Adolfo II, arzobispo de Maguncia y elector de Nassau, se convirtió en su mecenas, como reconocimiento a su invento. Gutenberg murió el 3 de febrero de 1468 en su ciudad natal, donde se ubica hoy un museo que recrea su prensa y su taller.

EL LIBRO EN LA ESPAÑA DE LOS SIGLOS XVI Y XVII

La introducción y expansión de la imprenta representa un importante papel en el desarrollo cultural europeo, al perfilarse como uno de los instrumentos imprescindibles de transmisión y difusión del saber. Frente a la lenta realización y elevado precio de las copias manuscritas, la capacidad de la imprenta para multiplicar un texto de modo rápido y económico, da lugar a unas posibilidades de difusión del saber desconocidas hasta mediados del siglo XV. Indudablemente, esa posibilidad de aproximar los conocimientos a un elevado número de personas, que acceden así a un nivel cultural inimaginable hasta ese momento, tiene una relevancia que ha sido estudiada por muchos autores.
Conviene no olvidar que, desde el mismo momento en que comienza a extenderse la técnica para imprimir libros por medio de tipos móviles, como resultado de las investigaciones realizadas fundamentalmente por Johan Gutenberg en Maguncia a mediados del siglo XV, gobernantes y eclesiásticos advierten el potencial de este nuevo invento como vehículo para la difusión de las ideas. Y ambos poderes advierten, a su vez, la doble vertiente que representa esta capacidad de difusión. Una vertiente positiva, que favorece el conocimiento por parte de los súbditos; así, los Reyes Católicos, cuando en su Pragmática de 1480, firmada en Toledo, disponen que los libros circulen libres de impuestos, dicen:
“… de pocos días a esta parte algunos mercaderes nuestros naturales y extranjeros han traído, y de cada traen libros buenos y muchos, lo cual parece que redunda en provecho universal de todos y ennoblecimiento de nuestros reinos…”
Una segunda vertiente, de matiz negativo, permite mediante la imprenta la difusión amplia y rápida de ideas perturbadoras, contra las que el pueblo debe ser protegido. Los mismos monarcas establecen, en la Pragmáticas de 1502:
“Y encargamos y mandamos a los dichos Perlados, que con mucha diligencia hagan ver y examinar los dichos libros y obras, de cualquier calidad que sean, pequeña o grande, en latín o en romance, que así hubieren de vender e imprimir; y las obras que se hubieren de imprimir vean de qué facultad son, y las que fueren apócrifas y supersticiosas, y reprobadas, y cosas vanas y sin provecho, defiendan que no se impriman…”
Nacen así la censura previa de los textos que se quieren imprimir, censura que en los reinos hispánicos será ejercida en paralelo por el Estado y por la Iglesia, y que se centrará, especialmente a partir del primer tercio del siglo XVI, en procurar evitar la expansión de los textos de escritores más o menos vinculados a la Reforma luterana.

Es indudable que la concepción de la imprenta como algo negativo va a pesar mucho más que su contraria, y que la consideración de los libros impresos como material dañino para la moralidad de los súbditos se extenderá a ámbitos próximos (escaso desarrollo de la actividad lectora, insuficiente expansión de la actividad editora, etc.), lo que redundará en unas características muy típicas de la actividad de los españoles ante el libro: no conviene editar libros, no conviene comprar libros, no conviene leer libros. A lo largo de los siglos XVI y XVII, van a sucederse las disposiciones referidas a medidas de control y censura de textos por parte de las autoridades civiles y religiosas, si bien con una preocupación de tipo religioso y no político: no será hasta finales del siglo XVII cuando se mencione en la legislación la prohibición de imprimir textos de contenido político sin la oportuna licencia.

El telégrafo

Esta máquina abrió una nueva era: por primera vez se consiguió transmitir la escritura a distancia. El descubrimiento de la electricidad trajo consigo numerosos adelantos tecnológicos, el telégrafo fue uno de ellos. Consiste en un aparato que envía y recibe señales eléctricas mediante un código para establecer comunicación con otro aparato telegráfico.
Fue inventado en Inglaterra por Charles Wheatstone y William Cooke y en los Estados Unidos por Samuel Morse, quién creó un código basado en puntos y rayas (sonidos cortos y largos) que pronto fue utilizado en todo el mundo.
El telégrafo tiene la ventaja de poder enviar mensajes cortos a gran velocidad, si envías un telegrama a un pariente o un amigo en otra ciudad o país, lo recibirá más rápidamente que por correo.
El desarrollo tecnológico ha permitido la creación de telégrafos muy eficaces y aparatos cada vez más avanzados como el télex y el fax.

¿Cómo se inventó?

Si bien, a mediados del siglo XVIII, ya se había demostrado que la electricidad podía transmitirse a través de un alambre de longitud considerable, a nadie se le ocurrió que este hallazgo proporcionaría un medio para la transmisión rápida de señales.
Los primeros equipos eléctricos para transmisión telegráfica fueron inventados por el estadounidense Samuel F. B. Morse en 1836, y al año siguiente por el físico inglés Charles Wheatstone en colaboración con el ingeniero sir William F. Cooke. El código básico, llamado código Morse, transmitía mensajes mediante impulsos eléctricos que circulaban por un único cable.
El aparato de Morse, que emitió el primer telegrama público en 1844, tenía forma de conmutador eléctrico. Mediante la presión de los dedos, permitía el paso de la corriente durante un lapso determinado y a continuación la anulaba. El receptor Morse original disponía de un puntero controlado electromagnéticamente que dibujaba trazos en una cinta de papel que giraba sobre un cilindro. Los trazos tenían una longitud dependiente de la duración de la corriente eléctrica que circulaba por los cables del electroimán y presentaban el aspecto de puntos y rayas.
En el transcurso de los experimentos con dicho instrumento, Morse descubrió que las señales sólo podían transmitirse correctamente a unos 32 km. A distancias mayores, las señales se hacían demasiado débiles para poder registrarlas. Morse y sus colaboradores desarrollaron un aparato de relés que se podía acoplar a la línea telegráfica a unos 32 Km. de la estación emisora de señales a fin de repetirlas automáticamente y enviarlas otros 32 Km. más allá. El relé estaba formado por un conmutador accionado por un electroimán.
Algunos años después de que Morse hubiera desarrollado su equipo receptor y lo hubiera exhibido de forma satisfactoria, los operadores telegráficos descubrieron que resultaba posible diferenciar entre los puntos y las rayas por el simple sonido, cayendo en desuso el aparato de registro de Morse. Sin embargo, los demás principios básicos del sistema Morse se siguieron utilizando en los circuitos de telegrafía por hilo.

Sistemas múltiples

En el sistema Morse original, sólo se podía enviar un mensaje a la vez. En la actualidad, se puede enviar simultáneamente más de un telegrama por el mismo alambre con el empleo de los sistemas múltiples.
En el sistema múltiple por división de tiempos, la trayectoria de transmisión se divide entre varios dispositivos transmisores y receptores.
El sistema múltiple por división de frecuencia se basa en la producción de ondas eléctricas de frecuencia diferente, y en la capacidad del aparato receptor para seleccionar una frecuencia en particular y rechazar las demás. Con este método se suelen envían cientos de mensajes por un par de cables, la estructura se conoce como cable coaxial, debido a que los dos conductores tienen un eje común.
Las redes radiales de haz de microondas representan un progreso importante en la comunicación telegráfica; en la actualidad existe una red de microonda transcontinental combinada con computadores digitales, ahora se ofrecen conexiones de cliente a cliente para conversaciones, datos, facsímiles, etc.
El telégrafo es el origen de todos los procesos de información y medios de comunicación, fue una tecnología transformadora por revolucionar la sociedad.

Servicios telegráficos modernos

En las décadas de 1950 y 1960, las diferentes operadoras comenzaron a comercializar diversos servicios telegráficos de carácter privado y público.
Télex: En 1958 apareció un sistema de intercambio de teleimpresión de llamada directa, denominado télex, que en el plazo de diez años contaba con más de 25.000 abonados. El sistema télex permite a sus abonados enviar mensajes y datos directamente a otros abonados y, a través de redes de operadoras internacionales, a otras muchas partes del mundo. Los abonados de télex también pueden enviar mensajes a los no abonados a través de centros especializados de comunicaciones que hacen llegar los mensajes en forma de telegramas.
Fax: Poco después de la invención del telégrafo, comenzaron a desarrollarse métodos para transmitir documentos impresos, básicamente fotografías y dibujos. En la Exposición Universal de 1851 se mostró en Londres una máquina capaz de transmitir imágenes a otra máquina similar que las recibía y reproducía. La primera máquina comercial apareció en 1863 y ya desde comienzos del siglo XX comenzó a utilizarse esta tecnología con cierta regularidad para enviar fotografías a las redacciones de los periódicos utilizando las líneas telegráficas. En la década de 1920, la compañía American Telephone & Telegraph (AT&T) se introdujo de lleno en el mercado de las máquinas de fax, desarrollando prototipos que incorporaban las novedades tecnológicas del momento a los procesos de lectura, transmisión y reescritura de la información.
Servicio de intercambio por banda ancha: Este servicio, aparecido en 1964, ofrecía a los abonados una serie de canales de radio de alta calidad para la transmisión a gran velocidad de datos en diversos formatos, para facsímil y otros tipos de comunicaciones, voz incluida. Las diferentes mejoras del sistema permitieron alcanzar transmisiones de alta velocidad —hasta 5.000 caracteres por segundo— entre computadoras y máquinas de oficina.
Sistemas privados de cableado: Estos servicios, que se emplean para intercambiar datos a gran velocidad, los contratan las empresas o los organismos públicos con oficinas en muchos lugares del mundo. Funcionan a través de centros automáticos digitales en base a tarjetas perforadas, cintas de papel o magnéticas. El sistema mayor y más avanzado es la Automatic Digital Data Network (AUTODIN), al servicio del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Hay otras redes privadas para grandes empresas mercantiles y bancos.
Centros computarizados: Para hacer frente a la demanda de los abonados en cuanto a diversos servicios de telecomunicaciones e información, se han creado centros de "bibliotecas computarizadas" a fin de facilitar el intercambio de datos y la recopilación de información de cualquier tipo posible. Los centros computarizados son accesibles por los abonados a través del sistema télex y líneas telefónicas ordinarias.

Fotografía

Antecedentes

El verdadero antecedente de la creación fotográfica es la necesidad del hombre moderno del s. XX de plasmar la realidad a través de un nuevo lenguaje, expresado con la ayuda de las maquinas no de la expresión artística, como lo había sido hasta la fecha. Como antecedentes de la fotografía se suele señalar a la cámara oscura, a diversas investigaciones físico-químicas sobre la reacción de las sales de plata a la luz, así como a las técnicas artísticas de la silueta.
Cronología
1521 La primera publicación sobre la cámara oscura es la de Cesare Cesariano, un alumno de Leonardo durante el Renacimiento.Por su parte, el científico Georgius Fabricus experimentaba ya con las sales de plata, notando algunas de sus propiedades.
1558, Giovanni Battista della Porta por sus publicaciones sobre la cámara oscura se hizo popular entre los pintores de la época. Gerolamo Cardano sugiere una importante mejora, una lente en la apertura de la cámara.
1600, durante el siglo XVII, la cámara que hasta ese momento era una habitación como tal se transforma en un instrumento portátil de madera. Johann Zahn transformó esa caja en un instrumento parecido a lo usado en los principios de la fotografía.
En este siglo los científicos continuaban experimentando con sales de plata, notando cómo se oscurecían con la acción del aire y del Sol, sin saber que era la luz la que les hacía reaccionar, hasta que científicos como el sueco Carl Wilhelm Scheele y el suizo Jean Senebier revelaron que las sales actuaban con la acción de la luz.
1685, de acuerdo a tratados publicados por Zahn ya la cámara estaba lista para la fotografía, pero tuvieron que pasar 130 años más para que pudiera dar los primeros frutos concretos, aún los químicos no estaban listos.
1777, el sueco Carl Wilhelm Scheele publica su tratado sobre las sales de plata y la acción de la luz en latín y alemán, en 1780 en inglés y un año más tarde en francés. En el estilo de las pinturas de artistas exitosos de este siglo como Canaletto o Jean Auguste Dominique Ingres, parece evidente el uso de esta poderosa herramienta, la cámara oscura. Una cámara de este tipo que tiene grabado el nombre de Canaletto, se conserva en Venecia, aunque no está confirmado que efectivamente perteneció al artista.
Artistas que comercializaban con éxito retratos, como el de Maximilien Robespierre, hacían uso de todo tipo de instrumentos para lograr trabajos casi perfectos.
El Physionotrace para hacer perfiles inventado por Gilles Louis Chretien despertaron en la burguesía francesa el apetito por la iconografía, así, pocas décadas faltaban para la aparición del invento que nos interesa.
1801, pocos años antes de su muerte el inglés Thomas Wedgwood hizo los últimos descubrimientos en los procedimientos para capturar imágenes, pero hasta su muerte en 1805 no logró hacerlas permanentes.

Inicios

La Historia de la Fotografía inicia a principios del siglo XIX, cuando en el año 1816 el científico francés Nicéphore Niepce obtuvo las primeras imágenes fotográficas, aunque la fotografía más antigua que se conserva es una imagen obtenida en 1826 con la utilización de una cámara oscura y un soporte sensibilizado mediante una emulsión química de sales de plata.
Niepce comenzó sus investigaciones, necesitando ocho horas de exposición a plena luz del día para obtener sus imágenes. En 1839 Louis Daguerre hizo público su proceso para la obtención de fotografías basado en la plata denominado Daguerrotipo, que resolvía algunos problemas técnicos del procedimiento inicial de Niepce y reducía los tiempos necesarios de exposición. Su procedimiento resulta ser el antecesor de la actual fotografía instantánea de Polaroid. Casi al mismo tiempo Hércules Florence, Hippolythe Bayard y William Fox Talbot desarrollaron otros métodos diferentes. El creado por William Fox Talbot se basaba en un papel cubierto con cloruro de plata que es mucho más cercano al de la fotografía de hoy en día, ya que producía una imagen en negativo que tenía que ser posteriormente positivada tantas veces como se deseara.
Por esos tiempos el Daguerrotipo era mucho más popular ya que era particularmente útil para los retratos, costumbre común entre la clase media burguesa de la Revolución Industrial. Es un hecho que gracias a la enorme demanda de estos retratos, mucho más baratos que los pintados, la fotografía fue impulsada enormemente.

Innovaciones técnicas y científicas

Para la captación de las imágenes se empleó la cámara oscura que sufrió constantes mejoras en su diseño y tamaño, así como en las lentes ópticas u objetivos utilizados, debido a las aportaciones de diferentes investigadores de punta.
Por otro lado, los procedimientos fotográficos utilizados durante el siglo XIX fueron el Daguerrotipo, el Calotipo, el Colodión Húmedo y el Gelatino-bromuro. Estos dos últimos son los que más evolucionaron el conocimiento fotográfico mediante una serie de mejoras en el Calotipo creado por William Fox Talbot. No deben olvidarse las aportaciones de George Eastman y la casa Kodak, que nos permiten concluir el camino hacia la instantánea fotográfica.
En el campo de las investigaciones científicas efectuadas con la utilización de la fotografía deben resaltarse los estudios sobre locomoción humana y animal de Étienne Jules Marey y Edward Muybridge.
La fotografía tuvo su auge comercial a partir de 1888 cuando Kodak sacó al mercado una cámara que utilizaba carretes de 100 fotos circulares, y sobre todo debido a la industrialización del proceso de impresión de película fotográfica. Para el usuario de a pie, que 100 años después usa una cámara de usar y tirar, muy poco ha cambiado desde entonces, salvo que la fotografía en color se ha impuesto como estándar, y que las ayudas en el enfoque y el cálculo automático de la velocidad de exposición y apertura del diafragma son ahora habituales. Tal y como para los aficionados de la fotografía en blanco y negro prácticamente no ha cambiado nada desde la introducción en el mercado de la Leica 35mm en 1925.

La cinta de un tartán. Primera fotografía en color. Tomada por James Clerk Maxwell realizando tres fotografías sucesivas cada vez con la lente tras un filtro diferente: rojo, verde y azul. Cada una de las tres imágenes se proyectaba sobre la misma pantalla con la luz del color del filtro que se había empleado para tomarla.
La fotografía en color fue desarrollada durante el siglo XIX. Los experimentos iniciales no fueron capaces de conseguir que los colores se quedaran fijados en la fotografía. La primera fotografía en color fue obtenida por el físico James Clerk Maxwell en 1861. Sin embargo, la primera película fotográfica en color -Autochrome- no llegó a los mercados hasta 1907. La primera película fotográfica en color moderna, KodaChrome, fue utilizada por primera vez en 1935. Las más modernas, a excepción de ésta, han sido basadas en la tecnología desarrollada por Agfacolor en 1936.

Géneros fotográficos en el siglo XIX

Los primeros géneros cultivados por los fotógrafos del momento fueron el retrato fotográfico -donde destacaron figuras como Nadar, Disdéri o David Octavius Hill-, y la fotografía de paisaje -género en el que debemos incluir las imágenes de paisajes de los pioneros de la fotografía, Niepce, Daguerre, Hippolythe Bayard y William Fox Talbot o proyectos como las "Excursiones daguerrianas" y la iniciativa de carácter científico del Barón Jean Baptise Louis Gros.
Posteriormente, y paralelamente a lo ocurrido en otras disciplinas artísticas, se desarrolló la fotografía academicista, muy apoyada por la clase política dominante, en la que destacaron las figuras de Oscar Gustav Rejlander, de Henry Peach Robinson, Disdéri o Julia Margaret Cameron, así como la recuperada obra del español Fernando Navarro.
Dentro de la controversia existente acerca de si la fotografía podía ser arte o no, surgió un movimiento llamado pictorialismo para ofrecernos una visión de las imágenes fotográficas como objetos artísticos únicos, que se desarrolló a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
Sus representantes más destacados fueron Peter Henry Emerson, Robert Demachy, y Alfred Stieglitz. Este último, de nacionalidad estadounidense, al regresar a Nueva York luego de su formación en Europa, creó el grupo Photo-Secession en 1902, y a partir de él difundió la fotografía artística en USA, a través de la revista Camera Work y la galería 291. Si bien Photo-Secession comenzó siendo un grupo de fotografía pictorialista, evolucionó buscando mayor autonomía para la obra de arte fotográfica y sentó las bases de los movimientos de fotografía pura que surgieron en los años 30: el Grupo f/64 en Estados Unidos y la Nueva objetividad en Alemania. Ambos movimientos, opuestos a la manipulación pictorialista y a la experimentación vanguardista con la fotografía, buscaban una belleza específicamente fotográfica, registrando objetos simples y cotidianos, haciendo hincapié en la composición y en el manejo de la técnica fotográfica "pura".

Fotografía documental

La fotografía documental ha sido quizá el género más desarrollado desde los inicios de la fotografía, por aquella asociación inmediata que se hiciera de la técnica fotográfica a una mayor "objetividad" en la captación de la realidad que otras formas de representación visual. En ese sentido, recordemos que el invento de la fotografía se presentó en la Academia de Ciencias de París, y su presentador, Arago, hizo un fuerte énfasis en las posibilidades que brindaba este nuevo invento para la arqueología, la biología, la astronomía y para la divulgación de estas ciencias, en la medida que permitía a muchos más personas ver imágenes de fenómenos distantes e inaccesibles.
En el siglo XIX aparece la fotografía de guerra basada en la idea de reportaje fotográfico, en la que destacaron Roger Fenton en la Guerra de Crimea (1855), con la primera documentación fotográfica de guerra que se conoce, realizada con muchas limitaciones técnicas (colodión húmedo) e ideológicas, puesto que la documentación de Fenton estuvo financiada por el gobierno para que sus fotos llevaran tranquilidad a los familiares de los soldados. Poco después, Mathew B. Brady, documenta la Guerra de Secesión en Estados Unidos (1865), como un proyecto comercial independiente: la realización de un álbum al finalizar el conflicto. También encontramos otras iniciativas similares en la Guerra de la Triple Alianza (Argentina-Brasil-Uruguay contra Paraguay en 1865) por Esteban García, por encargo de la casa Bates de Uruguay, y en la Guerra del Pacífico (1879-1884) a cargo de la sociedad Díaz y Spencer (del chileno Carlos Díaz Escudero y el estadounidense Eduardo Clifford Spencer).
En México, a principios del siglo XX, destacaron en este género, la familia Casasola. Estirpe de fotógrafos que llenaron de imágenes más de cuatro décadas del México revolucionario y pos revolucionario.
Ajenos a estos movimientos, y centrados en trabajos de documentación fotográfica de la realidad, desarrollan sus trabajos fotógrafos como Arnold Genthe, Frances Benjamín Johnston, entre otros.

Fotografía en el siglo XX hasta la Segunda Guerra Mundial

La aproximación a este periódico histórico de la fotografía nos lleva ineludiblemente al análisis del periodismo fotográfico, la relación de las vanguardias históricas y la fotografía y a una exposición de los diferentes realismos fotográficos que se desarrollan en estos años.
El periodismo fotográfico es el que nos da a conocer por medio de una foto todo lo que pasa en un lugar, estas visualizaciones nos cuentan mucho y por esto ya tenemos idea visual de lo que pasa en un lugar.
La posibilidad de imprimir fotografías junto al texto en periódicos y revistas fue investigada durante el siglo XIX mediante diferentes posibilidades, como la litografía. En 1880 se inventó la técnica de impresión en medios tonos, que es la antecesora del actual procedimiento de offset y fotocromía. Sin embargo, el fotoperiodismo también se enfrentaba a problemas técnicos en la toma fotográfica, ya que las emulsiones aún tenían sensibilidades muy bajas, por lo que tomar fotos en interiores o de noche se limitaba al uso irreemplazable del flash (de magnesio, en aquel entonces). Sumado a esta dificultad, las cámaras de gran formato y la frecuente necesidad de usar trípode hacían que los fotoperiodistas estuvieran muy limitados en sus posibilidades de trabajar el "discurso fotográfico documental".
El fotógrafo que logró superar estas limitaciones fue Erich Salomon en Alemania, a partir de 1925. Salomon creó un estilo fotográfico documental conocido como foto live o foto cándida. Sus fotos se caracterizan por mostrar a los sujetos espontáneos, muchas veces sorprendidos por el fotógrafo.

La Fotografía a partir de 1945

Todos los géneros fotográficos surgidos en momentos históricos anteriores tienen su continuación tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Especial relevancia presenta la evolución en estos años del periodismo fotográfico y del estudio de la fotografía y el arte contemporáneo.
Asistimos, igualmente a la aparición de otros usos de la fotografía en este período, así como al desarrollo de nuevas visiones de la Fotografía de paisaje y del empleo masivo de la fotografía en color, gracias a la obra de William Eggleston.
En estos años merecen especial mención las obras de Robert Doisneau y Robert Frank.
Cronología
1950, nuevos procedimientos industriales permiten incrementar enormemente la velocidad y la sensibilidad a la luz de las películas en color y en blanco y negro. La velocidad de éstas últimas se elevó desde un máximo de 100 ISO hasta otro teórico de 5.000 ISO, mientras que en las de color se multiplicó por diez.
1960, que los primeros VTR (Video Tape Recorder que en 1951,ya eran capaces de capturar imágenes de televisión, convertirlas en una señal eléctrica y guardarlas en soportes magnéticos) son utilizados por NASA, para captar las primeras fotografías electrónicas de Marte.
1969, es considerado el inicio de la carrera digital. Willard Boyle y George Smith diseñan la estructura básica del primer CCD (acrónimo de Charge Couple Device ó Dispositivo de Carga Acoplada) Este dispositivo CCD planteado como un sistema para el almacenamiento de información es utilizado un año más tarde, por los laboratorios Bell como sistema para capturar imágenes al construir la primera videocámara.

Avances tecnologicos

LA IMPRENTA

INTRODUCCIÓN

La invención de la imprenta y su rápida expansión por todo el Occidente europeo es un fenómeno de trascendental importancia en el desarrollo cultural de Europa. La imprenta ofrece tal facilidad para transmitir textos y conocimientos, de un modo rápido, fiable y económico, que, evidentemente, abre unos horizontes imposibles de imaginar para los habitantes de comienzos del siglo XV. La misma capacidad de difusión del pensamiento fue la característica que se volvió contra la libre expansión de la imprenta, y desencadenó los procesos de control de lo que se imprimía por parte de las autoridades.
Esta situación fue también la que se vivió en la España de finales del siglo XV y durante toda la Edad Moderna. No obstante las reticencias estatales y eclesiásticas respecto de la imprenta, ésta siguió un proceso de desarrollo que la llevó a formar parte de la vida de muchos españoles que en algún momento compraron y leyeron libros impresos.
La expansión de la imprenta en la corona hispana durante los siglos XVI y XVII resultó de especial importancia para la difusión de los obras de los grandes escritores de nuestro Siglo de Oro. Los autores de mayor éxito vieron sus obras reeditadas sucesivamente, y sus numerosos ejemplares llegaron, en un tiempo relativamente corto, a todos los rincones de España.

IMPRESIÓN EN OCCIDENTE

La primera fundición de tipos móviles de metal se realizó en Europa hacia mediados del siglo XV; se imprimía sobre papel con una prensa. El invento no parece guardar relación alguna con otros anteriores del Extremo Oriente: ambas técnicas se diferencian mucho en cuanto a los detalles. Mientras que los impresores orientales utilizaban tintas solubles en agua, los occidentales emplearon desde un principio tintas diluidas en aceites. En Oriente, las impresiones se conseguían sencillamente oprimiendo el papel con un trozo de madera contra el bloque entintado. Los primeros impresores occidentales en el valle del Rin utilizaban prensas mecánicas de madera cuyo diseño recordaba el de las prensas de vino. Los impresores orientales que utilizaron tipos móviles los mantenían unidos con barro o con varillas a través de los tipos.
Los impresores occidentales desarrollaron una técnica de fundición de tipos de tal precisión que se mantenían unidos por simple presión aplicada a los extremos del soporte de la página. Con este sistema, cualquier letra que sobresaliera una fracción de milímetro sobre las demás, podía hacer que las letras de su alrededor quedaran sin imprimir. El desarrollo de un método que permitiera fundir letras con dimensiones precisas constituye la contribución principal del invento occidental.
Los fundamentos de la imprenta ya habían sido utilizados por los artesanos textiles europeos para estampar los tejidos, al menos un siglo antes de que se inventase la impresión sobre papel. El arte de la fabricación de papel, que llegó a Occidente durante el siglo XII, se extendió por toda Europa durante los siglos XIII y XIV. Hacia mediados del siglo XV, ya existía papel en grandes cantidades. Durante el renacimiento, el auge de una clase media próspera e ilustrada aumentó la demanda de materiales escritos. La figura de Martín Lutero y de la Reforma, así como las subsiguientes guerras religiosas, dependían en gran medida de la prensa y del flujo continuo de impresos.
Johann Gutenberg, natural de Maguncia (Alemania), está considerado tradicionalmente como el inventor de la imprenta en Occidente. La fecha de dicho invento es el año 1450. Ciertos historiadores holandeses y franceses han atribuido este invento a paisanos suyos, aduciendo abundantes pruebas. Sin embargo, los libros del primer impresor de Maguncia, y en concreto el ejemplar conocido como la Biblia de Gutenberg, sobrepasa con mucho en belleza y maestría a todos los libros que supuestamente le precedieron. El gran logro de Gutenberg contribuyó sin duda de forma decisiva a la aceptación inmediata del libro impreso como sustituto del libro manuscrito. Johann Fust, un socio de Gutenberg, y su yerno, Peter Schöffer, editaron en 1457 el Libro de Salmos, el primer libro impreso en el que quedó constancia del lugar y fecha de impresión, así como del nombre del impresor. Los libros impresos antes de 1501 se dice que pertenecen a la era de los incunables.
En el periodo comprendido entre 1450 y 1500 se imprimieron más de 6.000 obras diferentes. El número de imprentas aumentó rápidamente durante esos años. En Italia, por ejemplo, la primera imprenta se fundó en Venecia en 1469, y hacia 1500 la ciudad contaba ya con 417 imprentas. En 1476 se imprimió una gramática griega con tipografía totalmente griega en Milán y en Soncino se imprimió una biblia hebrea en 1488. En 1476 William Caxton llevó la imprenta a Inglaterra.

En España, Arnaldo de Brocar compuso, por iniciativa del cardenal Cisneros, la Biblia Políglota Complutense en seis tomos entre 1514 y 1517, que constituye la primera reproducción de la Biblia en Europa y es la obra de imprenta más importante del renacimiento español. Anteriormente, en la ciudad de Segovia, Juan Parix de Heidelberg creó la primera imprenta española, de la que queda el recuerdo de la impresión de las actas del Sínodo de Aguilafuente, celebrado en dicha población en 1472. Esta imprenta desapareció sin que surgieran allí iniciativas similares, pero se cree que en torno a 1473 existían ya imprentas en la ciudad de Valencia, donde al parecer se imprimió el primer libro con fecha contrastada, el Comprehensorium (1475). En esas mismas fechas había también imprentas en Barcelona, y existen noticias de impresión en Zaragoza por el libro Manípulus curatorum (1475). Se sabe de la existencia de una imprenta en Sevilla en 1473, y siete años más tarde en Salamanca. Hacia 1484 ya se conocían en Burgos las impresiones realizadas por Fadrique de Basilea; fue en esta ciudad donde se imprimió, en 1499, la copia más antigua que se conserva de La Celestina. Un año después se realizaron las segundas ediciones en Toledo y Salamanca, de las que sólo se conserva una de Toledo, que el editor titula Comedia de Calisto y Melibea. La primera imprenta que se creó en Madrid data de 1566 y fue obra de Alonso Gómez. En esta ciudad vio la luz la primera edición de la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha en 1605 (la segunda parte apareció en 1615); en aquel año se hicieron cinco reimpresiones de la obra. Desde los comienzos de la imprenta en España hasta el siglo XVIII, en que se produce una profunda renovación de la misma, se suceden importantes nombres de editores, entre ellos, Sancho de Nebrija, en Granada, o Juan de Ayala, en Toledo. A partir del siglo XVIII cabe destacar a Antonio Espinosa de los Monteros, Benito de Monfort, Pedro Ifern, Joaquín Ibarra o Francisco Manuel de Mena, que llevaron a la imprenta española a la altura de las grandes de Europa.
En 1539 Juan Pablos fundó una imprenta en la Ciudad de México, introduciendo esta técnica en el Nuevo Mundo. Stephen Day, un cerrajero de profesión, llegó a la bahía de Massachusetts en Nueva Inglaterra en 1628 y colaboró en la fundación de Cambridge Press.
Los impresores del norte de Europa fabricaban sobre todo libros religiosos, como biblias, salterios y misales. Los impresores italianos, en cambio, componían sobre todo libros profanos, por ejemplo, los autores clásicos griegos y romanos redescubiertos recientemente, las historias de los escritores laicos italianos y las obras científicas de los eruditos renacentistas. Una de las primeras aplicaciones importantes de la imprenta fue la publicación de panfletos: en las luchas religiosas y políticas de los siglos XVI y XVII, los panfletos circularon de manera profusa. La producción de estos materiales ocupaba en gran medida a los impresores de la época. Los panfletos tuvieron también una gran difusión en las colonias españolas de América en la segunda mitad del siglo XVIII.

JOHANN GUTENBERG

Johann Gutenberg (c.1400-1468), impresor alemán y pionero en el uso de los tipos móviles.
Poco se sabe de su vida y producción; ninguna de las obras que se le atribuyen está firmada. Nació hacia 1400 en Maguncia, y su primera formación fue la de orfebre. Más tarde, su familia se estableció en Estrasburgo. En 1438 Gutenberg se asoció con Andreas Dritzehn para llevar a cabo experimentos de imprenta. Hacia 1450 regresó a Maguncia donde se asoció con el comerciante y prestamista alemán Johann Fust, creando una imprenta donde probablemente comenzó a imprimir la gran Biblia sacra latina, así como libros más pequeños. La Biblia de Gutenberg, o Biblia de las 42 líneas, quedó terminada antes de finales de 1456, y se supone que colaboró en su realización Peter Schöffer, yerno de Fust y aprendiz de Gutenberg.
En 1455 Fust entabló un pleito contra Gutenberg, reclamando el dinero que había invertido en la empresa, por lo que el impresor se vio obligado a ceder su participación en la misma. Después de su ruptura con Fust, Gutenberg siguió imprimiendo, tanto en Maguncia como en la cercana ciudad de Eltvile. En 1465 Adolfo II, arzobispo de Maguncia y elector de Nassau, se convirtió en su mecenas, como reconocimiento a su invento. Gutenberg murió el 3 de febrero de 1468 en su ciudad natal, donde se ubica hoy un museo que recrea su prensa y su taller.

EL LIBRO EN LA ESPAÑA DE LOS SIGLOS XVI Y XVII

La introducción y expansión de la imprenta representa un importante papel en el desarrollo cultural europeo, al perfilarse como uno de los instrumentos imprescindibles de transmisión y difusión del saber. Frente a la lenta realización y elevado precio de las copias manuscritas, la capacidad de la imprenta para multiplicar un texto de modo rápido y económico, da lugar a unas posibilidades de difusión del saber desconocidas hasta mediados del siglo XV. Indudablemente, esa posibilidad de aproximar los conocimientos a un elevado número de personas, que acceden así a un nivel cultural inimaginable hasta ese momento, tiene una relevancia que ha sido estudiada por muchos autores.
Conviene no olvidar que, desde el mismo momento en que comienza a extenderse la técnica para imprimir libros por medio de tipos móviles, como resultado de las investigaciones realizadas fundamentalmente por Johan Gutenberg en Maguncia a mediados del siglo XV, gobernantes y eclesiásticos advierten el potencial de este nuevo invento como vehículo para la difusión de las ideas. Y ambos poderes advierten, a su vez, la doble vertiente que representa esta capacidad de difusión. Una vertiente positiva, que favorece el conocimiento por parte de los súbditos; así, los Reyes Católicos, cuando en su Pragmática de 1480, firmada en Toledo, disponen que los libros circulen libres de impuestos, dicen:
“… de pocos días a esta parte algunos mercaderes nuestros naturales y extranjeros han traído, y de cada traen libros buenos y muchos, lo cual parece que redunda en provecho universal de todos y ennoblecimiento de nuestros reinos…”
Una segunda vertiente, de matiz negativo, permite mediante la imprenta la difusión amplia y rápida de ideas perturbadoras, contra las que el pueblo debe ser protegido. Los mismos monarcas establecen, en la Pragmáticas de 1502:
“Y encargamos y mandamos a los dichos Perlados, que con mucha diligencia hagan ver y examinar los dichos libros y obras, de cualquier calidad que sean, pequeña o grande, en latín o en romance, que así hubieren de vender e imprimir; y las obras que se hubieren de imprimir vean de qué facultad son, y las que fueren apócrifas y supersticiosas, y reprobadas, y cosas vanas y sin provecho, defiendan que no se impriman…”
Nacen así la censura previa de los textos que se quieren imprimir, censura que en los reinos hispánicos será ejercida en paralelo por el Estado y por la Iglesia, y que se centrará, especialmente a partir del primer tercio del siglo XVI, en procurar evitar la expansión de los textos de escritores más o menos vinculados a la Reforma luterana.

Es indudable que la concepción de la imprenta como algo negativo va a pesar mucho más que su contraria, y que la consideración de los libros impresos como material dañino para la moralidad de los súbditos se extenderá a ámbitos próximos (escaso desarrollo de la actividad lectora, insuficiente expansión de la actividad editora, etc.), lo que redundará en unas características muy típicas de la actividad de los españoles ante el libro: no conviene editar libros, no conviene comprar libros, no conviene leer libros. A lo largo de los siglos XVI y XVII, van a sucederse las disposiciones referidas a medidas de control y censura de textos por parte de las autoridades civiles y religiosas, si bien con una preocupación de tipo religioso y no político: no será hasta finales del siglo XVII cuando se mencione en la legislación la prohibición de imprimir textos de contenido político sin la oportuna licencia.

El telégrafo

Esta máquina abrió una nueva era: por primera vez se consiguió transmitir la escritura a distancia. El descubrimiento de la electricidad trajo consigo numerosos adelantos tecnológicos, el telégrafo fue uno de ellos. Consiste en un aparato que envía y recibe señales eléctricas mediante un código para establecer comunicación con otro aparato telegráfico.
Fue inventado en Inglaterra por Charles Wheatstone y William Cooke y en los Estados Unidos por Samuel Morse, quién creó un código basado en puntos y rayas (sonidos cortos y largos) que pronto fue utilizado en todo el mundo.
El telégrafo tiene la ventaja de poder enviar mensajes cortos a gran velocidad, si envías un telegrama a un pariente o un amigo en otra ciudad o país, lo recibirá más rápidamente que por correo.
El desarrollo tecnológico ha permitido la creación de telégrafos muy eficaces y aparatos cada vez más avanzados como el télex y el fax.

¿Cómo se inventó?

Si bien, a mediados del siglo XVIII, ya se había demostrado que la electricidad podía transmitirse a través de un alambre de longitud considerable, a nadie se le ocurrió que este hallazgo proporcionaría un medio para la transmisión rápida de señales.
Los primeros equipos eléctricos para transmisión telegráfica fueron inventados por el estadounidense Samuel F. B. Morse en 1836, y al año siguiente por el físico inglés Charles Wheatstone en colaboración con el ingeniero sir William F. Cooke. El código básico, llamado código Morse, transmitía mensajes mediante impulsos eléctricos que circulaban por un único cable.
El aparato de Morse, que emitió el primer telegrama público en 1844, tenía forma de conmutador eléctrico. Mediante la presión de los dedos, permitía el paso de la corriente durante un lapso determinado y a continuación la anulaba. El receptor Morse original disponía de un puntero controlado electromagnéticamente que dibujaba trazos en una cinta de papel que giraba sobre un cilindro. Los trazos tenían una longitud dependiente de la duración de la corriente eléctrica que circulaba por los cables del electroimán y presentaban el aspecto de puntos y rayas.
En el transcurso de los experimentos con dicho instrumento, Morse descubrió que las señales sólo podían transmitirse correctamente a unos 32 km. A distancias mayores, las señales se hacían demasiado débiles para poder registrarlas. Morse y sus colaboradores desarrollaron un aparato de relés que se podía acoplar a la línea telegráfica a unos 32 Km. de la estación emisora de señales a fin de repetirlas automáticamente y enviarlas otros 32 Km. más allá. El relé estaba formado por un conmutador accionado por un electroimán.
Algunos años después de que Morse hubiera desarrollado su equipo receptor y lo hubiera exhibido de forma satisfactoria, los operadores telegráficos descubrieron que resultaba posible diferenciar entre los puntos y las rayas por el simple sonido, cayendo en desuso el aparato de registro de Morse. Sin embargo, los demás principios básicos del sistema Morse se siguieron utilizando en los circuitos de telegrafía por hilo.

Sistemas múltiples

En el sistema Morse original, sólo se podía enviar un mensaje a la vez. En la actualidad, se puede enviar simultáneamente más de un telegrama por el mismo alambre con el empleo de los sistemas múltiples.
En el sistema múltiple por división de tiempos, la trayectoria de transmisión se divide entre varios dispositivos transmisores y receptores.
El sistema múltiple por división de frecuencia se basa en la producción de ondas eléctricas de frecuencia diferente, y en la capacidad del aparato receptor para seleccionar una frecuencia en particular y rechazar las demás. Con este método se suelen envían cientos de mensajes por un par de cables, la estructura se conoce como cable coaxial, debido a que los dos conductores tienen un eje común.
Las redes radiales de haz de microondas representan un progreso importante en la comunicación telegráfica; en la actualidad existe una red de microonda transcontinental combinada con computadores digitales, ahora se ofrecen conexiones de cliente a cliente para conversaciones, datos, facsímiles, etc.
El telégrafo es el origen de todos los procesos de información y medios de comunicación, fue una tecnología transformadora por revolucionar la sociedad.

Servicios telegráficos modernos

En las décadas de 1950 y 1960, las diferentes operadoras comenzaron a comercializar diversos servicios telegráficos de carácter privado y público.
Télex: En 1958 apareció un sistema de intercambio de teleimpresión de llamada directa, denominado télex, que en el plazo de diez años contaba con más de 25.000 abonados. El sistema télex permite a sus abonados enviar mensajes y datos directamente a otros abonados y, a través de redes de operadoras internacionales, a otras muchas partes del mundo. Los abonados de télex también pueden enviar mensajes a los no abonados a través de centros especializados de comunicaciones que hacen llegar los mensajes en forma de telegramas.
Fax: Poco después de la invención del telégrafo, comenzaron a desarrollarse métodos para transmitir documentos impresos, básicamente fotografías y dibujos. En la Exposición Universal de 1851 se mostró en Londres una máquina capaz de transmitir imágenes a otra máquina similar que las recibía y reproducía. La primera máquina comercial apareció en 1863 y ya desde comienzos del siglo XX comenzó a utilizarse esta tecnología con cierta regularidad para enviar fotografías a las redacciones de los periódicos utilizando las líneas telegráficas. En la década de 1920, la compañía American Telephone & Telegraph (AT&T) se introdujo de lleno en el mercado de las máquinas de fax, desarrollando prototipos que incorporaban las novedades tecnológicas del momento a los procesos de lectura, transmisión y reescritura de la información.
Servicio de intercambio por banda ancha: Este servicio, aparecido en 1964, ofrecía a los abonados una serie de canales de radio de alta calidad para la transmisión a gran velocidad de datos en diversos formatos, para facsímil y otros tipos de comunicaciones, voz incluida. Las diferentes mejoras del sistema permitieron alcanzar transmisiones de alta velocidad —hasta 5.000 caracteres por segundo— entre computadoras y máquinas de oficina.
Sistemas privados de cableado: Estos servicios, que se emplean para intercambiar datos a gran velocidad, los contratan las empresas o los organismos públicos con oficinas en muchos lugares del mundo. Funcionan a través de centros automáticos digitales en base a tarjetas perforadas, cintas de papel o magnéticas. El sistema mayor y más avanzado es la Automatic Digital Data Network (AUTODIN), al servicio del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Hay otras redes privadas para grandes empresas mercantiles y bancos.
Centros computarizados: Para hacer frente a la demanda de los abonados en cuanto a diversos servicios de telecomunicaciones e información, se han creado centros de "bibliotecas computarizadas" a fin de facilitar el intercambio de datos y la recopilación de información de cualquier tipo posible. Los centros computarizados son accesibles por los abonados a través del sistema télex y líneas telefónicas ordinarias.

Fotografía

Antecedentes

El verdadero antecedente de la creación fotográfica es la necesidad del hombre moderno del s. XX de plasmar la realidad a través de un nuevo lenguaje, expresado con la ayuda de las maquinas no de la expresión artística, como lo había sido hasta la fecha. Como antecedentes de la fotografía se suele señalar a la cámara oscura, a diversas investigaciones físico-químicas sobre la reacción de las sales de plata a la luz, así como a las técnicas artísticas de la silueta.
Cronología
1521 La primera publicación sobre la cámara oscura es la de Cesare Cesariano, un alumno de Leonardo durante el Renacimiento.Por su parte, el científico Georgius Fabricus experimentaba ya con las sales de plata, notando algunas de sus propiedades.
1558, Giovanni Battista della Porta por sus publicaciones sobre la cámara oscura se hizo popular entre los pintores de la época. Gerolamo Cardano sugiere una importante mejora, una lente en la apertura de la cámara.
1600, durante el siglo XVII, la cámara que hasta ese momento era una habitación como tal se transforma en un instrumento portátil de madera. Johann Zahn transformó esa caja en un instrumento parecido a lo usado en los principios de la fotografía.
En este siglo los científicos continuaban experimentando con sales de plata, notando cómo se oscurecían con la acción del aire y del Sol, sin saber que era la luz la que les hacía reaccionar, hasta que científicos como el sueco Carl Wilhelm Scheele y el suizo Jean Senebier revelaron que las sales actuaban con la acción de la luz.
1685, de acuerdo a tratados publicados por Zahn ya la cámara estaba lista para la fotografía, pero tuvieron que pasar 130 años más para que pudiera dar los primeros frutos concretos, aún los químicos no estaban listos.
1777, el sueco Carl Wilhelm Scheele publica su tratado sobre las sales de plata y la acción de la luz en latín y alemán, en 1780 en inglés y un año más tarde en francés. En el estilo de las pinturas de artistas exitosos de este siglo como Canaletto o Jean Auguste Dominique Ingres, parece evidente el uso de esta poderosa herramienta, la cámara oscura. Una cámara de este tipo que tiene grabado el nombre de Canaletto, se conserva en Venecia, aunque no está confirmado que efectivamente perteneció al artista.
Artistas que comercializaban con éxito retratos, como el de Maximilien Robespierre, hacían uso de todo tipo de instrumentos para lograr trabajos casi perfectos.
El Physionotrace para hacer perfiles inventado por Gilles Louis Chretien despertaron en la burguesía francesa el apetito por la iconografía, así, pocas décadas faltaban para la aparición del invento que nos interesa.
1801, pocos años antes de su muerte el inglés Thomas Wedgwood hizo los últimos descubrimientos en los procedimientos para capturar imágenes, pero hasta su muerte en 1805 no logró hacerlas permanentes.

Inicios

La Historia de la Fotografía inicia a principios del siglo XIX, cuando en el año 1816 el científico francés Nicéphore Niepce obtuvo las primeras imágenes fotográficas, aunque la fotografía más antigua que se conserva es una imagen obtenida en 1826 con la utilización de una cámara oscura y un soporte sensibilizado mediante una emulsión química de sales de plata.
Niepce comenzó sus investigaciones, necesitando ocho horas de exposición a plena luz del día para obtener sus imágenes. En 1839 Louis Daguerre hizo público su proceso para la obtención de fotografías basado en la plata denominado Daguerrotipo, que resolvía algunos problemas técnicos del procedimiento inicial de Niepce y reducía los tiempos necesarios de exposición. Su procedimiento resulta ser el antecesor de la actual fotografía instantánea de Polaroid. Casi al mismo tiempo Hércules Florence, Hippolythe Bayard y William Fox Talbot desarrollaron otros métodos diferentes. El creado por William Fox Talbot se basaba en un papel cubierto con cloruro de plata que es mucho más cercano al de la fotografía de hoy en día, ya que producía una imagen en negativo que tenía que ser posteriormente positivada tantas veces como se deseara.
Por esos tiempos el Daguerrotipo era mucho más popular ya que era particularmente útil para los retratos, costumbre común entre la clase media burguesa de la Revolución Industrial. Es un hecho que gracias a la enorme demanda de estos retratos, mucho más baratos que los pintados, la fotografía fue impulsada enormemente.

Innovaciones técnicas y científicas

Para la captación de las imágenes se empleó la cámara oscura que sufrió constantes mejoras en su diseño y tamaño, así como en las lentes ópticas u objetivos utilizados, debido a las aportaciones de diferentes investigadores de punta.
Por otro lado, los procedimientos fotográficos utilizados durante el siglo XIX fueron el Daguerrotipo, el Calotipo, el Colodión Húmedo y el Gelatino-bromuro. Estos dos últimos son los que más evolucionaron el conocimiento fotográfico mediante una serie de mejoras en el Calotipo creado por William Fox Talbot. No deben olvidarse las aportaciones de George Eastman y la casa Kodak, que nos permiten concluir el camino hacia la instantánea fotográfica.
En el campo de las investigaciones científicas efectuadas con la utilización de la fotografía deben resaltarse los estudios sobre locomoción humana y animal de Étienne Jules Marey y Edward Muybridge.
La fotografía tuvo su auge comercial a partir de 1888 cuando Kodak sacó al mercado una cámara que utilizaba carretes de 100 fotos circulares, y sobre todo debido a la industrialización del proceso de impresión de película fotográfica. Para el usuario de a pie, que 100 años después usa una cámara de usar y tirar, muy poco ha cambiado desde entonces, salvo que la fotografía en color se ha impuesto como estándar, y que las ayudas en el enfoque y el cálculo automático de la velocidad de exposición y apertura del diafragma son ahora habituales. Tal y como para los aficionados de la fotografía en blanco y negro prácticamente no ha cambiado nada desde la introducción en el mercado de la Leica 35mm en 1925.

La cinta de un tartán. Primera fotografía en color. Tomada por James Clerk Maxwell realizando tres fotografías sucesivas cada vez con la lente tras un filtro diferente: rojo, verde y azul. Cada una de las tres imágenes se proyectaba sobre la misma pantalla con la luz del color del filtro que se había empleado para tomarla.
La fotografía en color fue desarrollada durante el siglo XIX. Los experimentos iniciales no fueron capaces de conseguir que los colores se quedaran fijados en la fotografía. La primera fotografía en color fue obtenida por el físico James Clerk Maxwell en 1861. Sin embargo, la primera película fotográfica en color -Autochrome- no llegó a los mercados hasta 1907. La primera película fotográfica en color moderna, KodaChrome, fue utilizada por primera vez en 1935. Las más modernas, a excepción de ésta, han sido basadas en la tecnología desarrollada por Agfacolor en 1936.

Géneros fotográficos en el siglo XIX

Los primeros géneros cultivados por los fotógrafos del momento fueron el retrato fotográfico -donde destacaron figuras como Nadar, Disdéri o David Octavius Hill-, y la fotografía de paisaje -género en el que debemos incluir las imágenes de paisajes de los pioneros de la fotografía, Niepce, Daguerre, Hippolythe Bayard y William Fox Talbot o proyectos como las "Excursiones daguerrianas" y la iniciativa de carácter científico del Barón Jean Baptise Louis Gros.
Posteriormente, y paralelamente a lo ocurrido en otras disciplinas artísticas, se desarrolló la fotografía academicista, muy apoyada por la clase política dominante, en la que destacaron las figuras de Oscar Gustav Rejlander, de Henry Peach Robinson, Disdéri o Julia Margaret Cameron, así como la recuperada obra del español Fernando Navarro.
Dentro de la controversia existente acerca de si la fotografía podía ser arte o no, surgió un movimiento llamado pictorialismo para ofrecernos una visión de las imágenes fotográficas como objetos artísticos únicos, que se desarrolló a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
Sus representantes más destacados fueron Peter Henry Emerson, Robert Demachy, y Alfred Stieglitz. Este último, de nacionalidad estadounidense, al regresar a Nueva York luego de su formación en Europa, creó el grupo Photo-Secession en 1902, y a partir de él difundió la fotografía artística en USA, a través de la revista Camera Work y la galería 291. Si bien Photo-Secession comenzó siendo un grupo de fotografía pictorialista, evolucionó buscando mayor autonomía para la obra de arte fotográfica y sentó las bases de los movimientos de fotografía pura que surgieron en los años 30: el Grupo f/64 en Estados Unidos y la Nueva objetividad en Alemania. Ambos movimientos, opuestos a la manipulación pictorialista y a la experimentación vanguardista con la fotografía, buscaban una belleza específicamente fotográfica, registrando objetos simples y cotidianos, haciendo hincapié en la composición y en el manejo de la técnica fotográfica "pura".

Fotografía documental

La fotografía documental ha sido quizá el género más desarrollado desde los inicios de la fotografía, por aquella asociación inmediata que se hiciera de la técnica fotográfica a una mayor "objetividad" en la captación de la realidad que otras formas de representación visual. En ese sentido, recordemos que el invento de la fotografía se presentó en la Academia de Ciencias de París, y su presentador, Arago, hizo un fuerte énfasis en las posibilidades que brindaba este nuevo invento para la arqueología, la biología, la astronomía y para la divulgación de estas ciencias, en la medida que permitía a muchos más personas ver imágenes de fenómenos distantes e inaccesibles.
En el siglo XIX aparece la fotografía de guerra basada en la idea de reportaje fotográfico, en la que destacaron Roger Fenton en la Guerra de Crimea (1855), con la primera documentación fotográfica de guerra que se conoce, realizada con muchas limitaciones técnicas (colodión húmedo) e ideológicas, puesto que la documentación de Fenton estuvo financiada por el gobierno para que sus fotos llevaran tranquilidad a los familiares de los soldados. Poco después, Mathew B. Brady, documenta la Guerra de Secesión en Estados Unidos (1865), como un proyecto comercial independiente: la realización de un álbum al finalizar el conflicto. También encontramos otras iniciativas similares en la Guerra de la Triple Alianza (Argentina-Brasil-Uruguay contra Paraguay en 1865) por Esteban García, por encargo de la casa Bates de Uruguay, y en la Guerra del Pacífico (1879-1884) a cargo de la sociedad Díaz y Spencer (del chileno Carlos Díaz Escudero y el estadounidense Eduardo Clifford Spencer).
En México, a principios del siglo XX, destacaron en este género, la familia Casasola. Estirpe de fotógrafos que llenaron de imágenes más de cuatro décadas del México revolucionario y pos revolucionario.
Ajenos a estos movimientos, y centrados en trabajos de documentación fotográfica de la realidad, desarrollan sus trabajos fotógrafos como Arnold Genthe, Frances Benjamín Johnston, entre otros.

Fotografía en el siglo XX hasta la Segunda Guerra Mundial

La aproximación a este periódico histórico de la fotografía nos lleva ineludiblemente al análisis del periodismo fotográfico, la relación de las vanguardias históricas y la fotografía y a una exposición de los diferentes realismos fotográficos que se desarrollan en estos años.
El periodismo fotográfico es el que nos da a conocer por medio de una foto todo lo que pasa en un lugar, estas visualizaciones nos cuentan mucho y por esto ya tenemos idea visual de lo que pasa en un lugar.
La posibilidad de imprimir fotografías junto al texto en periódicos y revistas fue investigada durante el siglo XIX mediante diferentes posibilidades, como la litografía. En 1880 se inventó la técnica de impresión en medios tonos, que es la antecesora del actual procedimiento de offset y fotocromía. Sin embargo, el fotoperiodismo también se enfrentaba a problemas técnicos en la toma fotográfica, ya que las emulsiones aún tenían sensibilidades muy bajas, por lo que tomar fotos en interiores o de noche se limitaba al uso irreemplazable del flash (de magnesio, en aquel entonces). Sumado a esta dificultad, las cámaras de gran formato y la frecuente necesidad de usar trípode hacían que los fotoperiodistas estuvieran muy limitados en sus posibilidades de trabajar el "discurso fotográfico documental".
El fotógrafo que logró superar estas limitaciones fue Erich Salomon en Alemania, a partir de 1925. Salomon creó un estilo fotográfico documental conocido como foto live o foto cándida. Sus fotos se caracterizan por mostrar a los sujetos espontáneos, muchas veces sorprendidos por el fotógrafo.

La Fotografía a partir de 1945

Todos los géneros fotográficos surgidos en momentos históricos anteriores tienen su continuación tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Especial relevancia presenta la evolución en estos años del periodismo fotográfico y del estudio de la fotografía y el arte contemporáneo.
Asistimos, igualmente a la aparición de otros usos de la fotografía en este período, así como al desarrollo de nuevas visiones de la Fotografía de paisaje y del empleo masivo de la fotografía en color, gracias a la obra de William Eggleston.
En estos años merecen especial mención las obras de Robert Doisneau y Robert Frank.
Cronología
1950, nuevos procedimientos industriales permiten incrementar enormemente la velocidad y la sensibilidad a la luz de las películas en color y en blanco y negro. La velocidad de éstas últimas se elevó desde un máximo de 100 ISO hasta otro teórico de 5.000 ISO, mientras que en las de color se multiplicó por diez.
1960, que los primeros VTR (Video Tape Recorder que en 1951,ya eran capaces de capturar imágenes de televisión, convertirlas en una señal eléctrica y guardarlas en soportes magnéticos) son utilizados por NASA, para captar las primeras fotografías electrónicas de Marte.
1969, es considerado el inicio de la carrera digital. Willard Boyle y George Smith diseñan la estructura básica del primer CCD (acrónimo de Charge Couple Device ó Dispositivo de Carga Acoplada) Este dispositivo CCD planteado como un sistema para el almacenamiento de información es utilizado un año más tarde, por los laboratorios Bell como sistema para capturar imágenes al construir la primera videocámara.